sábado, 20 de febrero de 2016

Remodelación e inflamación del tejido adiposo en la obesidad

Hasta el descubrimiento de la leptina en 1994, el tejido adiposo era considerado un simple almacén de lípidos ricos en energía. Desde entonces, se ha prestado mayor atención a este extenso órgano endocrino, que además de leptina secreta un conjunto de factores llamados adipokinas. Las adipokinas incluyen, entre otras, la adiponectina, factores de crecimiento endotelial, mediadores proinflamatorios y mediadores antiinflamatorios.

Por otra parte, el tejido adiposo está constituido por un grupo heterogéneo de células denominado Compartimiento Vascular Estromal. Fue descrita inicialmente por Cinti en el año 2005. Incluye células de vasos sanguíneos (endoteliales), células precursores de adipocitos, fibras nerviosas, fibroblastos, vasos sanguíneos y leucocitos.

Cuando aumenta la disponibilidad de energía del organismo, el tamaño de los adipocitos aumenta. También aumenta la mortalidad de los mismos. Se ha postulado que la hipoperfusión, con la consecuente disminución de la disponibilidad de oxígeno, es responsable de la mayor frecuencia de muerte estas células. 


Tejido adiposo de histologia normal visto al microscopio óptico



Tejido adiposo visto al microscopio electrónico


Como consecuencia, la muerte de los adipocitos atrae a los monocitos, los cuales maduran a macrófagos. La histología del tejido se altera. Cinti describió la aparición  de  “estructuras similares a corona” (parte derecha del dibujo a continuación). Estas entidades consisten en un adipocito muerto rodeado de macrófagos. Cuando estas coronas son numerosas, existe una alta correlación con inflamación del tejido adiposo y desordenes metabólicos. Estos cambios se consideran las lesiones patológicas del tejido adiposo en sujetos obesos.



El dibujo muestra la remodelación del tejido adiposo que ocurre con la inflamación producto de la obesidad. 
Observense a la derecha las "Estructuras similares a corona" ("crown-like structure")


Adentrándonos un poco más en el tema, las adipokinas proinflamatorias, tales como el MCP-1,  el factor de necrosis tumoral alfa y los ácidos grasos saturados liberados por lo adipocitos, interactúan con el complejo NF-kB en macrófagos residentes. Así mismo, los macrófagos activados también liberan sustancias que promueven la inflamación (MCP-1), los cuales, como se mencionó anteriormente, reclutan monocitos de la circulación al sitio de la inflamación. Posteriormente el monocito madura a macrófago e interactúa con adipocitos cercanos a través de la producción de factor de necrosis tumoral alfa. Esto incrementa la producción de adipokinas proinflamatorias y disminuye la producción de adiponectina antiinflamatoria. 

Finalmente, pero solo para comenzar, la continua interacción adipocito-macrófago promueve y sostiene la inflamación crónica, responsable de entidades como la resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular y otras comorbilidades.


Bibliografía:

Apostolopoulos V et al. The complex immunological and inflammatory network of adipose tissue in obesity. Mol Nutr Food Res 2015.

Bai Y, Sun Q.  Macrophague recruitment in obese adipose tissue. Review.
Obesity reviews;2015:127-36.

Molica et al. Adipokines at the crossroad between obesity and cardiovascular disease. Review.
Thromb Haemost 2015;113:553-66.

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