sábado, 22 de agosto de 2015

La sandía y la diabetes no se llevan bien

Todavía estamos en verano, y la sandía es una fruta de estación (económica), riquísima y refrescante (ideal para hidratar por su elevado contenido en agua y minerales).


Hidratante, refrescante, económica, deliciosa

Aporta solamente 15 calorías por 100 gramos de fruta, por lo que podemos pensar que es excelente para adelgazar. Sin embargo, no es buena opción en los casos de diabetes.

Aquí le explico por qué.

La sandía tiene un índice glicémico alto (75). En la práctica ésto quiere decir que este alimento tiene como característica el producir una rápida liberación de insulina por el páncreas tras la digestión (en el caso de la diabetes mellitus tipo 2, donde hay insulina pero la misma es ineficaz en su función).

Como consecuencia, los altos niveles de insulina originan que la glucosa pase rápidamente de la sangre al interior de las células. Por lo que bajan los niveles de glucosa en sangre y puede producirse una baja de azúcar de rebote (hipoglicemia).

Entonces, la persona no solo se siente desfallecida como producto de la hipoglicemia, sino que los cambios bruscos de glicemia son muy dañinos para los órganos del cuerpo. Uno de los más afectados son los ojos.

Este índice glicémico de 75 es variable. Al combinar la sandía con otros alimentos el índice glicémico baja. 

Si usted es diabético, trate de combinar la fruta con otros alimentos. Este es un método para bajar el índice glicémico de un alimento, así que de esta manera podrá comer su sandía, de manera moderada. 

Buen provecho.   


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