jueves, 18 de julio de 2013

La dieta del tipo sanguíneo


Me he encontrado en las librerías numerosos libros que tratan  sobre las dietas basadas en el tipo sanguíneo (ABO) y su beneficio para la salud. No los he leído, pero aquí les traigo un estudio serio que no intenta hacer mercadeo vendiendo dietas sin base científica.

Los autores de este estudio pensaron: En humanos agrupados según el grupo sanguíneo: ¿La adherencia a una dieta acorde a un determinado grupo sanguíneo, mejora la salud y/o disminuye la enfermedad comparado con la no adherencia o seguimiento de dicha dieta?

Resulta que de un total de 1415 artículos revisados, sólo uno comparaba la dieta del tipo sanguíneo con una dieta baja en grasas para el control de colesterol en la sangre. Sin embargo, éste único estudio no logró responder la pregunta que se plantearon los autores. En general, no se encontraron estudios que mostraran algún beneficio de esta dieta, por lo que se concluyó que actualmente no existe evidencia de su utilidad y, por lo tanto, son necesarios más estudios, que sean lo suficientemente serios para afirmar lo que la dieta del grupo sanguíneo plantea. 

Fuente: Cusack L., De Buck E, Compernolle V, Vandekerckhove P. Blood type diets lack supporting evidence: a systematic review. AJCN 2013 (98):1;99-104.

domingo, 14 de julio de 2013

No deje de comer carbohidratos



A veces las personas prácticamente no ingieren productos ricos en carbohidratos, tales como los cereales, arroz, pan, pastas o patatas, por ejemplo, por temor a engordar.

Esto es muy delicado. Los carbohidratos son fuente de energía. Si no se consumen en cantidad suficiente, el cuerpo utiliza entonces las proteínas musculares y viscerales como fuente energética, para cumplir con las labores diarias. Las proteínas no deben ser reserva energética, tienen otras funciones.

Una cosa muy importante:A partir de los carbohidratos se produce una sustancia llamada serotonina, que actúa a nivel del sistema nervioso. Cuando no hay suficiente serotonina, la persona se deprime y se siente nerviosa y ansiosa, muy preocupada por las cosas.

En fin...piérdale el miedo a los carbohidratos! El punto es consumirlos en las cantidades adecuadas, todos los días, en lugar de tres a cuatro veces por semana.

Piénselo, y si tiene este problema, consulte a un especialista en nutrición.