lunes, 2 de septiembre de 2013

Optimismo

En esencia, todas las estrategias para el optimismo incluyen el ejercicio de interpretar el mundo desde una perspectiva mas positiva y generosa, y muchas suponen ver el lado bueno de las cosas. Hace falta mucho esfuerzo y mucha práctica para lograrlo realmente, pero, si puedes persistir con estas estrategias hasta que te resulten habituales, las ventajas podrían ser enormes. Muchos optimistas se crean con la práctica.



Por consiguiente, aunque te parezca que otras personas que son optimistas por naturaleza están en una categoría muy diferente a la tuya, en realidad su manera de pensar no tiene ningún truco. Lo único que hace falta para ser optimista es proponérselo y ponerlo en práctica. Cuánto más practiques los pensamientos optimistas, más naturales y arraigados te resultaran. Con el tiempo serán parte de ti y te habrás convertido en una persona diferente. Automática y habitualmente verás las interpretaciones positivas y el lado bueno de las cosas, y sólo tendrás que esforzarte y proponerte pensar con optimismo cuando estés estresado, inseguro o acongojado.



Esforzarte por pensar de manera positiva o mirar el lado bueno de las cosas a veces huele a ingenuidad o, peor aún, a estupidez. Puede que seas una persona que valora "ver las cosas como son" por encima de todo, es decir, que tu motivación fundamental es verte a ti mismo, a las personas que te rodean y al mundo de una manera realista. Según este punto de vista, replantear los pensamientos negativos de una manera positiva y optimista o anticipar un futuro venturoso en realidad sería un error o, como mínimo, poco realista. El optimismo nada tiene que ver con proporcionar una receta para el autoengaño. El mundo puede ser un lugar espantoso y cruel y, al mismo tiempo, maravilloso y desbordante.



Ser optimista supone tomar una decisión sobre tu manera de ver el mundo. No quiere decir negar lo negativo ni evitar toda la información desfavorable. Tampoco quiere decir tratar constantemente de controlar situaciones que por el momento no se pueden controlar. Los optimistas prestan más atención a los riesgos y las amenazas y son mucho más conscientes que los resultados positivos dependen de su esfuerzo (no se quedan esperando a que ocurra algo bueno). Sin embargo, como todo en la vida, has de aspirar a la moderación en el pensamiento optimista. Se recomienda un "optimismo flexible" al que se pueda recurrir cuando la situación lo requiera, pero no cuando "hagan falta una visión clara o reconocer que algo está mal".



Hacer algo por los demás te hará sentirte mejor y al darte cuenta que puedes esforzarte a pesar de las dificultades te dará mayor autoestima.

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